The Purge

Que el señor bendiga a los nuevos gobernantes porque dejan que purifiquemos y limpiemos nuestras almas, Dios bendiga a Estados Unidos, una nación renacida.
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Todas las imágenes utilizadas en el diseño fueron extraídas de sitios como Tumblr, Google imágenes y editadas por Zack. La historia estuvo a cargo de Ginevra con la colaboración de Alexander, ésta es una IDEA ORIGINAL adaptada de la película "The purge" Derechos Reservados. Todas las imágenes e historias alojadas son propiedad de los administradores y los usuarios registrados y no se puede hacer uso de ellos sin el consentimiento de los propietarios. Cualquier falta sera notificada a foro activo. The Purge by Gin & Alex is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

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Nathan J. Aers ─ ID.

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Nathan J. Aers ─ ID.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 31, 2014 9:17 pm





Nathan Johan  Aers
EDAD: Veinte años.
FECHA DE NACIMIENTO: 9 de enero de 1994
NACIONALIDAD: Belga.
OCUPACIÓN: Estudiante.
GRUPO: Ciudadano ─ 2.
O. SEXUAL: Pansexual.

Descripción Psicológica
¿Quién se conoce plenamente cuando le piden unas meras palabras sobre su personalidad? Nathan no, por supuesto, ni tu, ni yo. Un día se puede reír como llorar, ser positivo como negativo, es simplemente el ciclo de una persona en continuo cambio. Pero si hay algo básico que forma su base y sostiene los pilares de su inconformista personalidad, esas pueden ser importantes.

Relativamente cada uno es complejo en su medida; su humor se caracteriza por ser sobretodo irónico y sarcástico. El contacto con las demás personas es algo a lo que teme y está poco acostumbrado, es por ello que se muestra burlesco y pícaro, un escudo de madera roída esperando a ser finalmente derrumbado. La raíz de esto remonta desde su niñez y la timidez era lo que más resaltaba, un rasgo ya ligeramente desvanecido. Cínico, pero no hipócrita, sería ese esclavo al que le preguntaron que sabía hacer y el que dio como respuesta: "Mandar; comprueba si alguien quiere un amo."

Tratamos con una persona sincera, pero que se muerde la lengua. Un joven al que realmente bromear le gusta y que su alegría podría ayudarle a manejarse con los demás, con carisma pero con una cadena que tira de esa personalidad, una cadena llamada inseguridad y miedo. Es también imprudente y algo ingenuo. Sus inseguridades siempre se ven expuestas cuando se encuentra rodeado de gente, es por eso que su personalidad no es más que una defensa contra estas ─ como bien expliqué antes ─, en otras palabras: No le gustan los grupos de gente.

Tras varios retazos de su historia, niega muchas veces ciertos temas que de vez en cuando aparecen en su vida, sea un recuerdo como en ese preciso segundo, tiende a ser muy cortante con ese tipo de cosas y prefiere dar la espalda o simplemente pasar, logrando que el problema así se vuelva más grande.

Ni todo es negro, ni todo es blanco, existe el gris, ¿verdad? Sin embargo su personalidad y él mismo recaen en la baja autoestima, la poca valoración y quizás la negatividad de su entorno. Pero si sigue en pie, no es porque le hayan ayudado, sino porque él mismo ha seguido caminando pese a lo lastimado que está. A quienes conoce siempre se muestra tal y como es: Alegre, burlón, un payaso. Aunque dicen que cuanto más grande la sonrisa más oscuro es el pasado que se guarda.

Se presta a la ayuda de quién él cree que lo necesita, para él el lazo sanguíneo o una amistad nueva no tienen nada de diferente pues uno es genético y el otro emocional, ¿qué quiero decir? Podría odiar a su hermano y querer a su amigo, podría odiar a un hombre pero querer a su hermano, indiferente ante este hecho y ante los temas familiares, en otras palabras, le da igual que sea familiar o no, le importa el sentimiento que tenga hacia esa persona, si le cae bien o si simplemente no merece la pena.

Mantiene sus creencias con firmeza, creencias siquiera abatidas cuando una opinión se levanta firmemente apoyada por argumentos y válida, indiscutible para él, pues es cabezota. Estaríamos ignorando este rasgo si dijésemos que no le gusta acabar las conversaciones, ni seguir los temas de conversación, ni sentir que las cosas han acabado de una vez por todas, si dijésemos que no tiene nada de cabezota.

Digamos que su fidelidad se ve condicionada por lo que la persona le muestre de buenas a primeras, o más adelante. Es celoso y lo muestra, muchas veces recayendo en discusiones por la envidia que siente y comparándose, pues muchas veces lo hace en solitario y si es así... por qué no con los demás. Tiene el miedo de tener algo estable, pues considera que todo es efímero y que como tal acabará en cuestión de nada, esa inseguridad le hacen verse como un auténtico idiota.

Revoltoso y desordenado, le gusta molestar a los demás, explorar sus puntos débiles y simplemente sentir que de alguna forma está por encima de ellos, pese a que eso sea un juego que no lleva más lejos de una simple broma, por supuesto, pues sabe lo que está bien o cree que saberlo. Tiene una forma muy extraña de ver el mundo y no le gusta compartir sus sentimientos, una mentira es más agradable que la verdad.
Historia
Todo lo que sus padres necesitaban era un pasatiempo, una excusa, algo que les obligase a apartar sus frías miradas del ámbito laboral. Por eso nació Nathan, era la distracción perfecta para aparentar tener una vida normal, como si de una familia clásica se tratase: Los dos padres, el perro y el bebé.

Mientras que los negocios fraudulentos y la extorsión formaba parte del día a día del padre, la situación tampoco era tan diferente para su madre. Habían acordado mudarse tras terminar su último trabajo, el soborno y las estafas a una familia coreana que pronto traería consecuencias graves. El tiempo dedicado para Nat cuando nació fue mínimo, al menos, mientras vivía en Bélgica pues allí había nacido, un nueve de enero en medio de la lluvia y los cansados jadeos de la madre durante el parto, con la ausencia de la figura paterna y una fila de novatas enfermeras y médicos más experimentados.

Sin ser dueño de sus decisiones, cumplió los cuatro años de una forma inadvertida, no había tiempo para celebraciones pues debían de tomar un avión rumbo a los Estados Unidos. No había conocido el terror hasta esa fecha, en su primer verano en América. La situación con sus padres había cambiado de forma radical, su relación que comenzaba a tornarse más cariñosa y superficial dio pie a que años después, Nat solo desconfiase de lo que sucedía a su alrededor. ¿Por qué? Por las discusiones que escuchaba cuando fingía escucharse, por el negocio que sus padres habían cargado a sus espaldas.

Y él era simplemente un niño. No le gustaba tener que tratar con los compañeros de clase, ni contarle a sus padres lo que hacía en el colegio. Siempre recordaría su infancia como la imagen de un niño sentado en una barandilla observando jugar a los demás, realmente podría tener una excusa o quizás... pensar que servía como excusa que no sabía como tratar con los demás.

Sus padres nunca tuvieron que contarle lo que hicieron en Bélgica antes de marcharse, él mismo lo había descubierto solo. Creciendo con el paso de los años, empezó a fisgonear en viejos archivos familiares, digamos, del trabajo de su familia. Si bien la relación con ellos era obstinada y falsa, su carácter se había tornado más rebelde. Si siempre había sido independiente, ahora lo era aún más. Un extraño conviviendo con dos adultos que contaban mentiras sobre su propio pasado. Lo más duro fue escuchar la última discusión, a la edad de dieciocho años.

Las palabras quedaron marcadas con fuego en su alma, en su mente y en su cuerpo. Él simplemente había sido engendrado porque la absurda de su madre se cansaba de tener una vida ilegal y quería entretenerse con algo. Entendió quizás el por qué nunca asistían a sus pequeñas obras, pues había desarrollado un gusto por el teatro; el por qué nunca solían bromear. Nat era el típico chico que iba al cine en solitario y el que no tenía a quién sostener de la mano con firmeza para sentirse seguro.

Lo peor iba a ser tener que explicarles como se sentía, lo que le gustaba, lo que hacía. Así que esperó un poco más para poder marcharse con el consentimiento de su familia. La excusa de querer ser más independiente y querer valerse por si mismo fue suficiente para que ellos le dejaran marcharse, eso si, con la condición de tener que vivir con su primo. Pero sin embargo, no se preocuparon por lo que podría suceder el día 20 de julio, ni por si podría sostenerse.

No le pareció duro tener que ir a vivir con un familiar al cual desconocía, pues nunca le había visto en persona. Solo lo había escuchado nombrar. Llegó a la puerta y tocó inseguro con los nudillos la madera, un toque suave y lo suficientemente audible. No fue recibido con ninguna sonrisa ni con una cara agradable, ni palabras que le alentasen a entrar, simplemente una pregunta y un tosco gesto.

Imaginate mezclar a un hombre organizado con el caballero del desorden, pues así era su vida, básicamente. La tensión entre los dos podía cortarse con un cuchillo, ni se gustaban ni querían hacerlo, o por lo menos, a Nathan no le gustaba ese hombre que decía ser su primo. Uno muy lejano a decir verdad. Aunque hubo un detalle, una situación embarazosa entre los dos que el rubio no quiso contar ni volver a recordar.

Tras el incidente a altas horas de la noche, Nat decidió coger más confianza con quién le sustentaba ahora. Diablos, era como una sanguijuela, y sabiendo eso... comenzó a buscar trabajo a sus diecinueve años. La vida no era tan mala, le molestaba y podía picarle, sus caracteres chocaban. Era perfecto, tan solo tenía que lidiar con un pequeño problema que había tenido desde siempre, el cual era ser él mismo tras salir de esas cuatro paredes que él llamaba hogar.
Otros Datos
Familia:
Marceline Peterson ─ Madre de Nat, actualmente no se hablan y las pocas palabras que cruzan son hostiles.

Jon R. Aers ─ Padre de Nat, tampoco hablan y prefiere no tener que decirle nada. Le tiene respeto y por otro lado le odia.

Alexander Müller ─ Es su primo, actualmente vive con él.

OTRAS COSAS:
- Es totalmente un chico desordenado, además de considerarse "gamer", y ser exageradamente friki con los comics. Está obsesionado con la fragancia que desprende la vainilla y le aterroriza bastante la Purga, ¿a quién no? Quiero decir, a la gente normal debería de aterrorizarle.

- Odia la Purga y no puede escuchar el nombre, le asusta de sobremanera.

-Tiene dos piercings, uno en cada pezón, se los hizo por una apuesta y al final acabó dejándoselos. No le presta atención.

FICHA CREADA POR LEXO HALE



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Re: Nathan J. Aers ─ ID.

Mensaje por Ginevra V. Dashkov el Dom Ago 31, 2014 9:32 pm

#Ficha Aceptada
#Bienvenido a The Purge
#Procede con tus registros




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