The Purge

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Can you hear the voice of the soul? - Privado -

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Can you hear the voice of the soul? - Privado -

Mensaje por Rodderick Schultz el Jue Oct 02, 2014 2:58 am

La mayor parte del tiempo le gustaba su trabajo desgraciadamente había momentos en los cuales simplemente lo veía como un contratiempo o un lastre del que se podía aprovechar su familia para mantenerle de alguna forma quieto y en paz, o al menos lo intentaban. Esta era una de esas ocasiones. Rodderick no entendía como era posible que se hubiesen enterado de lo que planeaba hacer con sus nuevos juguetes, dejó escapar un suspiro cansado sabiendo que ni si quiera tenía caso seguir pensando en ello, al fin y al cabo tampoco podría deshacer el compromiso.

Tendría que acompañar a una joven promesa musical a un evento que le abría las puertas a los nuevos talentos y permitía dar un vistazo hacia el mundo en el que se desenvolverían. La fiesta era ideal no solo para conocer artistas de renombre, de los diferentes géneros musicales, sino también para contactarse con la base de la pirámide, es decir compañías disqueras, directores creativos, coordinadores y demás.

La única razón por la que iría es que su hermano, quien iba asistir en un inicio, había tenido una demora de último minuto que le imposibilitaba acudir. Rodd por lo tanto debía de acudir como el segundo a bordo que era, aunque fuese claro para él que todo fue cuidadosamente planeado para interrumpir su entretenimiento no le quedaba más que ir.

Para el evento selecciono un traje elegante de color negro hecho completamente a mano y a la medida por él mismo, llevado por la vanidad más que nada. Sobre el negro lustroso resaltaba el elegante pañuelo de seda de color rojo escarlata, el par de gemelos y los botones que llevaban la inicial de su apellido grabada. Elegante y frio, era la imagen que le devolvía el espejo.

Dos horas más tarde se encontraba junto con Elizabeth, cantante pop, en la fiesta. El lugar del  evento era bastante grande, con una decoración juvenil y atrevida donde predominaban los elementos modernistas y futuristas, los colores neón y flurecentes  hacían juego perfecto con ellos. Un mesero se les acerco ofreciéndoles una colorida bebida en copas de formas caprichosas, Rodderick tomó un coctel manzana verde para él y uno de fresa para su acompañante.

Tras media hora había pasado del aburrimiento al hastió y probablemente Elizabeth lo noto por lo que prefirió ir a divertirse con algunos de sus conocidos. El austriaco sonrió al verla alejarse, había visto la pequeña bolsita que le mostraran sus amigos y aunque no compartiera aquellos vicios se alegró puesto que al menos le evitarían su compañía. No podría volver a casa aun, además que no tenía sentido ya que seguramente sus juguetes ya no se encontraban donde los dejo, así que lo mejor sería buscar algo de entretenimiento aparte hasta que tuviera que ir por ella.

Al levantarse sin mucho cuidado golpeo con la silla, con bastante fuerza, a la persona que iba pasando detrás de él y casi lo tira sino es que le alcanza a sujetar de la muñeca para evitar que patine y caiga— Lo lamentó mucho, fui descuidado ¿Te encuentras bien?— Sus ojos buscaron inmediatamente los del contrario, tenía un bonito color gris azulado que le llamo la atención, como siempre que hablaba con alguien debía hacerlo cara a cara. Hasta el momento no le había soltado y sonrió divertido al notarlo —Te devuelvo tu muñeca.— Se apartó solo un paso del joven y sin dejar de mirarle a los ojos le tendió la mano.— Mucho gusto, mi nombre es Rodderick ¿A nombre de quien hubiese ido la demanda?
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Re: Can you hear the voice of the soul? - Privado -

Mensaje por L. Zackary Harper el Vie Oct 03, 2014 9:03 am

Había sido invitado a una fiesta para jóvenes promesas. La verdad es que para no tener representante aún me las estaba apañando bien, sin embargo, aún seguía en la búsqueda de alguien que confiara en mi talento. No era muy propicio a ir a fiestas, pero después del año que había pasado sin Christopher, año en el que me había encerrado en casa, era hora de empezar a salir. Me arreglé para ir al evento, no quería ir de punta en blanco pero tampoco desarreglado, así que opté por una camiseta blanca, una americana, jeans y zapatos. Pedí un taxi para no tener que ir en coche al lugar, seguramente acabaría bebiendo y no era bueno conducir bajo los efectos del alcohol. El accidente que había tenido Chris me había dejado bastante marcado, y no quería pasar por lo mismo que había pasado él, pero sobre todo, no quería que mis allegados pasaran por lo mismo que había tenido que pasar yo esperando que despertara del coma todos aquellos meses. Tanto sufrimiento para nada, porque al final, la maldita purga había acabado con mi felicidad. Mientras que esperaba al taxi, después de haber llamado a la compañía, me tomé medio vaso de whisky, más que nada para relajarme. Había tomado ese hábito desde que habían asesinado a Chris. No era un buen hábito pero me ayudaba a tranquilizarme. No es que me alcoholizara hasta el punto de emborracharme, sólo era una copa, al menos ahora que había pasado tanto tiempo.

El taxi no tardó en llegar, y con él, yo a la fiesta. Odiaba las fiestas en las que la gente era demasiado pomposa, no me gustaba nada tener que simular algo que no era. Tampoco se me daba demasiado bien socializar, por lo que la mayor parte de la fiesta me la pasé de un lado a otro, tomando alguna copa que otra. A mi alrededor había gente desfasando desde temprana hora. No habían pasado ni treinta minutos cuando ya vi cómo algunos empezaban a drogarse. Uno de ellos se me acercó, miré a otro lado pero el tipo insistía con una de esas bolsas. -Paso.- Le dije cruzándome de brazos mientras le miraba con aburrimiento. El tipo resopló y luego se rió, como si por no tomar droga ya fuera el más aburrido de la fiesta. Cada vez más empezaba a pensar que no había sido tan buena idea acudir a aquella fiesta. Sería mejor moverme e ir a por una copa, al menos así el tiempo se me pasaría más rápido o podría desconectar mejor de aquel sitio. Al final no estaba resultando agradable, en aquel sitio no encontraría lo que buscaba, a alguien que se fijara en mí.

Caminé entre las mesas y sin darme cuenta, fui golpeado por una silla haciéndome tambalear hasta el punto de casi caerme. Me hizo daño, la verdad, pero no quería un escándalo. De hecho, de no ser porque estábamos en una fiesta con gente importante y porque me vi sujetado por él, le habría dicho cuatro cosas. Le miré fijamente quedándome callado unos segundos que me parecieron una eternidad. -Sí, sí... tranquilo.- Dije mintiendo, porque la cadera aún me dolía un poco del golpe. Él seguía sujetándome la muñeca, hecho que no observé hasta que él no lo hizo evidente. Sonreí amablemente cuando me soltó. -Gracias por devolvérmela.- Dije de manera divertida sin borrar la sonrisa de mi cara. Tomé su mano a modo de saludo y presentación. -Zackary, pero llámame Zack.- Le dije tranquilamente. -Un placer.- Añadí a la presentación. No sabía muy bien cómo seguir aquella conversación, y me dispuse a irme, pero entonces, al dar un paso me paré a su lado. -Iba a por una copa, ¿te apetece tomarla conmigo?- Le pregunté sin quitar el contacto entre nuestras miradas. -Me aburro mucho en esta fiesta, y la compañía no me vendría mal.- Comenté sonriendo con algo de timidez.
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Mensaje por Rodderick Schultz el Miér Oct 15, 2014 1:35 am

Mantenía la mirada fija en los ojos del contrario, era una costumbre adquirida desde la infancia que se había vuelto tan natural como respirar, nunca bajar la mirada ni desviarla o mirar a cualquier otro lado mientras te hablan. Una regla de oro difícil de pasar por alto. Una sonrisa indulgente se formó en su rostro al ver que el joven intentaba ser cortes pese a no encontrarse del todo bien, le resultó tierno verlo actuar de esa forma, aunque se preguntó si actuaria así por cuestiones sociales o porque estaba en su naturaleza la sumisión.

Ser sumiso no era malo desde el punto de vista del austriaco, la sumisión y la aceptación de cualquier evento por el que se esté pasando era una forma de supervivencia generada por la evolución humana, puesto que en el caso de los animales el instinto de supervivencia y el orgullo era más fuerte que el temor a la muerte ya fuese física o no que tiene el hombre. Los animales luchan cuando se ven amenazados; los hombres en su mayoría se rinden sin pelear.

Su sonrisa se amplió al escuchar su nombre además de su invitación para acompañarlo un rato, ladeo la cabeza mirando, sin discreción alguna, a donde se encontraba su compañera quien se veía por demás divertida en lo que fuese que estuviera haciendo por lo que seguramente no notaria su ausencia.— Encantando de conocerte Zack— La sonrisa que bailoteaba en sus labios adquirió un tinte más lúgubre que desapareció en un parpadeo, dando la impresión de que hubiese sido un engaño de la mente y nada más.— Estaría más que encantado y prometo no volver a lastimarte, no suelo ser tan torpe—Por el tono burlón con el que había acentuado sus palabras podía parecer que se trataba únicamente de un chiste y nada más pero escondía una verdad más profunda.

A Rodderick el chico le había gustado lo suficiente como para que su mente comenzara a trabajar en él, tal cual lo haría un pintor sobre un lienzo en blanco, para crear una bella obra de arte. El instinto estaba latente a flor de piel aunque le hubiesen quitado a sus juguetes. Mojó sus labios con la punta de la lengua al imaginar sus gritos, el calor de su sangre y el sonido que haría su piel al ser cortada. Más sin embargo la promesa le frenaba, no lo dañaría y tendría que conformarse con la monotonía de una charla de sobremesa.

Caminó con él hasta la barra sentándose en uno de los asientos contiguos que se encontraban libres. El barman de inmediato se les acercó preguntándoles cordialmente que era lo que deseaban beber, el austriaco pidió una copa de vino tinto y una vez que Zack pidiese lo que tomaría se retiró trayendo al poco rato su orden— Dime ¿A qué te dedicas? Es lógico que al mundo de la música pero me gustaría saber qué haces exactamente— Era más que obvio que prácticamente no sabía nada de música actual para él la mayoría de las estrellas modernas no eran más que personas que hacían un burdo intento de cantar que bien podría llamarse aullar, en la mayoría de los casos.— O quizás viniste como yo de acompañante. Soy diseñador de moda, por cierto.

Que fuera una oveja negra entre los suyos, tanto con otros artistas como entre su propia familia, no le hacía menos apto para tener una charla normal con cualquiera y ya que no podía desatar su espíritu creativo con él al menos haría que la velada valiera la pena. —La verdad tenía otras cosas que hacer y quien iba a venir era mi hermano pero tuvo unos pequeños problemas por lo que me vi en la necesidad de remplazarlo— Hizo una pequeña mueca de desagrado al recordar la jugarreta a la que se había visto sometido hacia un par de horas.— Aunque por lo visto a mi acompañante le daba igual venir acompañada que sola.

Con un ligero ademan de cabeza le señalo el lugar donde se encontraba la chica alegremente bailando entre dos hombres.— No sé cómo la gente puede sobrevivir a este caos ¿No te duele los oídos con tanto ruido. Supongo que pensaras que soy un quejoso, la mayoria viene a estos eventos tan amenudo que seguramente no consiven una vida sin ellos.— Suspiró aceptando su suerte aunque no de buena gana.
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Mensaje por L. Zackary Harper el Miér Oct 15, 2014 4:11 am

Aquel hombre llamaba mi atención, no sabía aún qué tipo de sensación provocaba en mí aquella mirada fija. No estaba acostumbrado a que me miraran tan fijamente, cosa que simplemente podía tratarse de educación, yo mismo siempre intentaba mirar a los ojos de mi interlocutor siempre que mantenía una conversación, pero también era de los que apartaba la mirada en según qué situaciones o dependiendo de lo que me provocara la persona que tenía delante. Le devolví la sonrisa al ver que él me dedicaba una. Muchas veces uno podía ver en la mirada del otro muchas cosas de esa persona, cosas que no te decía con palabras, pero aquel hombre me costaba descifrarlo. Sin embargo, aquella fiesta me aburría y no me apetecía pasarla solo, por lo que opté por invitarle a acompañarme a tomar una copa, o las que fueran.

Por su sonrisa deduje que le había gustado la idea, así que no pude evitar sonreír de igual modo. Hice una especie de reverencia con la cabeza cuando dijo que estaba encantado de conocerme, una mera formalidad que era agradable escuchar. Luego hice un ademán con la mano restándole importancia al asunto. -No te preocupes, no es nada, un pequeño golpe no me matará.- Reí suavemente negando con la cabeza. -Además la torpeza tampoco me parece mala del todo.- Añadí encogiéndome de hombros. Era cierto, para mí alguien torpe se me hacía más tierno que otra cosa. Aquel hombre tenía un aura diferente, me provocaba una sensación de misterio y a la vez interés que me incitaba a seguir conociéndole más y más. Tenía la sensación de que era de ese tipo de personas oscuras, mas no quería hacer caso a esa sensación, quería descubrirlo por mí mismo.

Al llegar a la barra me senté a su lado pidiendo un whisky después de que él ordenara su copa. No tardó demasiado en traer lo que habíamos pedido. Di un sorbo a mi copa mientras le miraba escuchando sus palabras. -Soy cantautor, compongo mis propias canciones, toco el piano y la guitarra clásica y bueno, vine porque aún carezco de representante, pensé que sería una buena idea aparecer por aquí, pero, estoy viendo que no del todo. No creo que aquí haya lo que yo busco, no soy como esos.- Miré a mi alrededor dónde todo el mundo se lo estaba pasando bien bajo los efectos del alcohol o las drogas. -De hecho, cuando me diste con la silla estaba por irme. No me gustan demasiado las fiestas.- Me encogí de hombros volviendo a beber. -Diseñador... eso suena del todo interesante.- Murmuré sonriendo levemente. Si había un segundo terreno en el que me sentía cómodo era en la moda.

-Bueno, en ese caso me alegro de que hayas venido tú y no tu hermano.- Sí, estaba siendo coqueto con un hombre del que ni si quiera sabía sus preferencias. Hacía mucho tiempo que no lo era, básicamente desde que habían asesinado a Christopher, pero iba siendo hora de tomar las riendas de mi vida. Dirigí mi mirada hacia dónde él me señalaba y vi a la chica. Rodé los ojos automáticamente. Ese tipo de imagen era exactamente la que no quería para mí. -A veces me pregunto lo mismo.- Dije volviendo a mirarle fijamente. -Nunca me he encontrado cómodo en estas fiestas.- Añadí volviendo a beber de mi copa. -Los oídos me duelen después de salir de aquí, un pitido horrible. Aunque me dan más pena esos que se drogan y beben hasta casi caer en coma etílico.- Volví a rodar los ojos suspirando suavemente. -Menudo par, somos los aguafiestas del evento eh...- Me eché a reír alzando mi copa como si brindara por ello y bebí acto seguido.

-Y déjame añadir, que ella se pierde tu compañía.- Me quedé callado, sólo le miraba a los ojos fijamente sin decir nada más. Me había caído bien, y físicamente, era evidente que me gustaba. Hacía demasiado tiempo que aquello no me pasaba, que no me fijaba en un hombre de aquella manera y... eso me ponía nervioso porque no sabía cómo actuar ni qué hacer. Fui a coger la copa nuevamente sin quitarle ojo de encima, pero entonces, la tiré por no mirar. Enseguida el líquido corrió por la barra y cayó a mis pantalones. -¡Oh maldita sea!- Dije dando un brinco del taburete mientras ponía el vaso en su lugar. -Dios... bueno, ya no eres el único torpe.- Reí poniendo los ojos en blanco. "Genial, ahora había quedado de inútil delante de él".
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Re: Can you hear the voice of the soul? - Privado -

Mensaje por Rodderick Schultz el Dom Nov 02, 2014 4:22 am

Al austriaco le gustó la forma en la que el joven le respondía y se comportaba, le resultaba más que claro que no le resultaba infidente su compañía lo cual sumado a que el niño tenía un curioso sentido de humor alentaba al modisto a buscar un poco más.  Tomó asiento junto a él girando el cuerpo tres cuartos dejando que sus rostros quedaran enfrentados.

Frunció ligeramente el ceño al escuchar cuál era su profesión, no mentiría diciendo que no sintió algo de decepción al escuchar cual era la protección del contrario aunque por lo menos y a diferencia de muchos otros artistas actuales por lo menos se tomaba la molestia de escribir aquello que cantaba, lo cual le daba mucho más mérito, además que el saber tocar dos instrumentos no era poca cosa; lo que sin duda le llamó la atención fue el tipo de instrumentos que dominaba ya que no entraban en el estándar común. La curiosidad llamó a la puerta, ahora tenía más ganas de profundizar.

Le gustaba cuando hablaba, movía los labios de una forma sumamente provocativa y su boca tenía el tamaño justo como para besarlo y arrancarle los labios con un fuerte mordisco, siendo cantante seguramente gritaría deliciosamente. Sonreía divertido mientras se imaginaba aquella escena, la sangre escurriendo por su mentón, la carne desgarrada mostrando jirones sanguinolentos que goteaban cada vez que se movía, las encías rojas y los dientes blancos expuestos. Era una escena erótica a sus ojos sobre todo cuando sus ojos se encontraban y, en sus fantasías, encontraba el pavor animal plasmado con finas pinceladas. Zack era atractivo pero él había trasformado su belleza en inmortalidad con tan solo un par de arreglos menores, era una piedra preciosa pero habría que retirar la basura para que brillara con su verdadero esplendor.

—No deberías menospreciarte de esa forma, en teoría tienes la posibilidad de encontrar lo que buscas en este lugar— Respondió modulando su tono de voz hasta que se volvió aterciopelado; las escenas del crimen imaginario seguían pasando ante sus ojos como si fuera un fantasma atemporal delante del joven castaño.— Si uno mismo no tiene confianza en las propias habilidades entonces ¿Quién?

Jugó con su trago  un par de veces antes de darle un pequeño sorbo mojándose los labios con la bebida, si tomaba y se emborrachaba tendría serios problemas, no es que no se considerara apto para controlarse a sí mismo en cualquier estado pero siempre resultaba mejor prevenir que lamentar.  Tampoco quería verse demasiado confiado  y le resultaría más fácil no solo obtener la información que deseaba, y quizás llegar a cumplir sus morbosas fantasías, si le dejaba a él beber mientras que él a penas lo hacía basado en el hecho de que entre más alcohol se tenga en las venas resulta más difícil controlar la lengua y calcular riesgos. — Dime ¿En qué genero de música es la que te especializas? Te seré franco, te he comparado con los otros músicos que he visto y conocido pero ninguno de ellos toca los instrumentos que tú. —Basta con ver a su acompañante para darse cuenta del porque lo preguntaba.

Sonrió al escuchar que le daba la razón. Levantó una ceja al notar el tono y la forma con la que le estaba hablando ¿Estaba siendo solamente amable o había algo más? Sacudió la cabeza negando sus propias suposiciones pensando que sus fantasías le habían llevado a creer eso, después de todo siempre se encuentra lo que se busca.—Debo de recordar darle las gracias entonces por obligarme a venir a la fiesta. —Agacho ligeramente la cabeza mirándole desde abajo, no estaba de más probar su teoría— No solo encontré a un talentoso y guapo cantautor que pese a que no tiene mucha confianza en lo que hace tuvo suficiente talento y buen gusto como para darme una buena noche.

Sonrió juguetonamente—Shhh ¿Sabes que harían si lo supieran?— Soltó una pequeña risotada y se inclinó ligeramente hacia adelante para hablarle al oído dejando que su respiración le acariciara el cuello— Ya que somos hermanos en esto guardemos el secreto, seamos cómplices de un saboteamos la simpleza de esta fiesta— Sonrió al recordar el eslogan tácito de la fiesta “Diversión asegurada” como si todo el mundo compartiese los mismos estándares.

Volvió a sonreír mientras se sentaba correctamente dándole un buen trago a su bebida. Dejo el vaso sobre la formica haciéndole girar tres veces, una vieja costumbre para él, antes de volver a concentrarse en Zack.

Sentía la mirada penetrante del chico sobre si, estaba acostumbrado a que le miraran por lo que no le hacía sentir incómodo. Que le mirase de aquella forma no hacía más que aumentar sus sospechas sobre él. Al verle tirar su bebida sobre sí mismo se llevó la mano al rostro ocultando la fugaz sonrisa que había adornado su rostro. Se puso en pie tomando un par de servilletas para secar rápidamente la macha de su pantalón —Mentira, lo que querías era que no me sintiera tan mal pero te ha fallado me ha  sentado fatal ver semejante atrocidad— Golpeteo suavemente los muslos de Zack secándolos con la servilleta.— Si fueras una chica pensaría sin duda otra cosa. Pero ya que eres un aguafiestas como yo pensare que te sacrificaste por ambos.

El cantante le tentaba ¿Cómo podía ser tan injusto y no darse cuenta que le deseaba de la misma forma que un escultor codicia la perfección de cierto corte de mármol? Prácticamente se servía en bandeja de plata ¿Sería posible que no se percatara de ello? Dejó el montón de servilletas que había usado a un lado, sobre la barra, y se enderezo completamente.

—Con tantos cazadores de fotografías escandalosas no puedes andar así, no creo que te ayude a encontrar un productor si te labras una fama de semejante clase, además que es un crimen contra la moda— Desvió la mirada pensativo por unos momentos. En esa clase de eventos siempre sucedía uno que otro accidente por lo que seguramente debían de contar con una colección de ropa, quizás no sería elegante pero si lo suficientemente útil como para efectuar una retirada estratégica sin ser demasiado notorio.— Tenemos dos opciones la primera es buscar si el gerente o los encargados tienen algo que te pueda servir o bien llamar a alguien para que traiga un par de pantalones nuevos.— Volvió reírse encogiéndose de hombros y mirándole de forma cómplice— La tercera opción sería escabullirnos por la puerta trasera. Si me dejas te podría invitar a algunos lugares más interesantes que esta fallida cacofonía infernal.

Sin molestarse demasiado en pedirle permiso le tomo de la  mano tirando de él hacia uno de las mesas apartadas, encubiertas por un velo de oscuridad para así ocular mejor la mancha. Llamo discretamente a uno de los encargados de la fiesta pidiéndole de favor que buscara algún pantalón de la talla de Zack, en lo que aquel decidía que hacer. — Sino te agrada el pantalón que te traigan no tienes por qué ponértelo, puedo pedir que te traigan uno igual al que tienes, uno debe de sentirse cómodo con lo que está vistiendo ¿Ya pensaste en lo que quieres hacer?¿ Y en mi propuesta indecorosa?
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